Querida España
Lo siento, España, tus ciudadanos no aprenden, y te odian sin quererlo. Paulatinamente vence el odio en tus calles de nuevo, querida España, ¿quién te vio y quién te viera? Tú tan bella, con mil paisajes que pudieran representar el paraíso en la tierra, ¡si tan solo tus humanos no estuvieran divididos!, ¡si tan solo no se odiasen cada segundo!
Querida España, ensucian tu nombre, tu alma, tu espíritu con palabras que no te representan.
Unos desprenden odios; los otros dicen enfrentarlo, pero lo combaten con más odio.
¿Dónde está tu gracia esa que tanto amabas?, ¿dónde está tu gracia, querida España? Donde esté, ve a buscarla.
Hoy las redes sociales se incendian por cosas incoherente de las que nadie sabe, tú, querida España, has visto todo de lo que hablan y en ningún momento has rechazado la piel, la identidad o el amar. En ningún momento has dividido tu tierra, no has separado a los asturianos de los andaluces, no has separado a los vascos de los catalanes, los has mantenido juntos en un mismo trozo de tierra, sin importar las disputas, ni la guerra.
A ti que te traicionaron tus propios aldeanos, querida España, es por ti por lo que yo lloro en estos instantes que fugaces en un mañana serán olvidados.
España, una lástima me consume, no eres tú la tierra de mi alma, bien lo sabes, pero eres la de mi sangre, la de este cuerpo, la de mi vida pasada, y todavía siguen sin aprender las lecciones que tanto te cuesta enseñarles.
Una vez Hispania, pequeña península en medio de la nada, ¿por qué tus humanos no actúan a tu deber y con tu sintonia?
Dicen que te aman, pero tanto tú como yo sabemos que no es cierto. Si te amaran no matarían a aquellos a los que acoges, si te amaran no insultarían a aquellos que se alimentan con tus plantas, si te amaran no te dañarían, ni amenazarían por teñir los suelos con las sangres moradas.
Si te amaran, querida España, no se insultarían entre ellos, ni aguardarían el infierno por simple orgullo, si verdaderamente te amaran, unos u otros, rojos, verdes, azules y morados... Si te amaran verdaderamente, lucharían por tu bienestar, por la libertad que deberías representar.
Pero a ti te han traicionado toda tu existencia, tus reyes, tus burgueses, tu plebe... A ti te ha traicionado las plumas, los cantos, la tauromaquia.. Pero sobre todo, la política contemporánea.
A ti te han traicionado todos tus humanos, y solo te queda la hierba, las costas, las montañas, la fauna y la flora... A ti solo te quedan tus propias fronteras, y el espíritu de tu tierra.
¡Ea, España! Que acoges a cualquiera, tus españoles están en continua guerra. La justifican en ti, porque ignoran lo que tú deseas.
Sueñas con una España nueva, renacida de sus cenizas, donde se busca la bondad y la justicia, buscas una España verdadera, alejada de los himnos y las banderas, alejada de las lenguas y las guerras, alejada de las monarquías y las repúblicas... Porque tú, España, buscas una comunidad que respete y ame las montañas, tus islas, tus animales, tus plantas. Buscas una comunidad utópica donde el flamenco sea lo único que se escuche junto al sonido de la mismísima naturaleza.
Tú, España, querida mía, que vistes mil culturas, mil hombres caminar por estos lares, tú que guardas en cajilla de plata todos sus secretos, buscas los que ellos se negarán a ofrecerte.
¡Oh, España de pura alma! Tú que buscas la belleza, la justicia reinando en tu tierra, tú que eres la más desgraciada de las patrias, pues todos los que dicen amarte en realidad te odian, te encuentras atrapada en la misma cárcel a la que te ataron tus propios habitantes.
Ojalá te desataras de las cadenas, España, ojalá vieran en tu mirar de plata la belleza de tu esencia, ojalá se dieran cuenta de que esto no va de guerras, ni de ideologías extremistas, que esto va de ofrecerte nuestros cuerpos, nuestras sangres, nuestras almas, nuestra existencia.
Ojalá te desataras de las cadenas, y vieran que la única bandera que conoces es la de la libertad, que ni es tricolor ni bicolor, que está compuesta por viento y por tu mapa de finas sedas.
Ojalá algún día despertaras, y ellos comprendieran que la tierra a la que denominan casa, busca algo distinto a lo que desean.
Ojalá supieran lo que tu me cantas, lo que escriben mis dedos, que no son míos, sino tuyos en estos momentos.
Ojalá supieran cuánto amas y respetas. Si algún día se dieran cuenta, volvería a España con una sonrisa grabada, abrazaría a los ciudadanos dándoles la enhorabuena, susurrándoles al oído que por fin dejan de dar la espalda a su supuesta patria.
Quienes te aman, ya están muertos, España., si es que alguna vez existieron; estos que dicen amarte, te clavan cuchillitos de plata, pero tú eres una diosa, y no morirás aunque te atraganten una vez más.
Querida España, ¿algún día verás un nuevo amanecer?
Copyright: L.Alarcón Miguel
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