Estupideces detrás del movimiento que busca una igualdad entre comillas.
Llevo unas semanas muy atento a la IVY League, no solo porque esta sea un conjunto de universidades a las que he aplicado y quizá llegue a atender, sino por la constante transfobia que se vive dentro del mundo competitivo de los IVY´s.
Hay una nadadora llamada Lia Thomas que es una mujer trans. Lleva más de dos años en hormonas, por lo tanto todo nivel alto de testosterona ha desaparecido de su cuerpo, y es más recientemente fue vencida por un chico trans que está en el equipo femenino porque no está en hormonas, y esta no ha sido la única vez, sino que ha perdido muchas otras veces frente a mujeres cis. Sin embargo, también obtiene grandes resultados, y es la envidia de quienes no consiguen llegar a sus números.
Cabe añadir, con respecto al chico trans que la venció, que ha logrado batir el record de Thomas, así que con esfuerzo alcanzarla no es díficil, pero claro tiene que haber esfuerzo y es algo que mucha gente no quiere relizar..
No obstante, la polémica se ha desatado entre los muros de Penn a causa de una, vamos a llamarla FART (Feminist-Appropriating Reactionary Transphobes) ganadora de las Olimpiadas que está en contra de las mujeres trans, y bueno, de cualquier persona que haya tenido pene alguna vez.
Ella asegura que Lia posee una grata e injusta ventaja que no poseen las otras nadadoras, cuando se han hecho pruebas y se ha visto que Lia posee la misma Testosterona que cualquiera de sus compañeras, por lo tanto la ventaja de la que tanto conversa es prácticamente nula.
Pero este ataque a esta pobre muchacha no es lo que deseo comentar, sino la estupidez detrás de todo esto:
Dicen que son feministas, pero son las primeras en poner limitaciones inexistentes a las mujeres ( o lo que ellas consideran como mujeres). Si yo como hombre les dijera que son débiles por ser mujeres, me insultarían, tachándome de machista, misógino o incluso de violador, empero al mismo tiempo ellas se niegan a competir en contra de una persona que en algún momento de su vida tuvo pene porque sus cualidades son, en teoría, superiores a las suyas solo por un genital, porque incluso cuando las hormonas se igualan según ellas sigue habiendo desventaja.
Es curioso, en mi corta vida he visto de todo, pero jamás hasta hoy he escuchado a una mujer decir que es inferior a otro individuo por una cosa que carece de sentido. Las mujeres que se han visto con una supuesta desventaja, han trabajado en ello hasta que la desventaja se ha tornado en una cualidad imprescindible para su victoria, ponedle esta excusa a las espartanas, que lucharon durante toda su vida para poder participar en las Olimpiadas, no en una categoría de mujeres sino contra los hombres porque habían comprobado por su propia experiencia que estaban a la altura de sus hermanos guerreros.
Grecia era muy diversa, en Atenas teníamos un sistema social un tanto limitado, podríamos definirlo como tal, en cambio, su gran enemigo Esparta era todo lo contrario.
Las mujeres espartanas tenían los mismos o incluso más derechos que los hombres. Ellas entrenaban desde pequeñas con niños de su edad, sin separarlas en ningún momento. Cuando entraban en la adolescencia podían decidir entre seguir entrenando para la guerra o dedicarse a la poesía, esto mismo se les ofrecía en tiempos de guerra. Los hombres iban obligados a la guerra, ellas podían elegir si querían ir o no.
Por otro lado con forme a la vida matrimonial, podían perfectamente elegir marido, sus padres no tenían ni voz ni voto en esto, y si querían podían no casarse.
Como veis, las espartanas eran mujeres muy libres y fuertes, y el objetivo transmitido entre generaciones era poder participar en las Olimpiadas contra los hombres porque sabían que con esfuerzo todo llegaba y lo que algunos pensaban que era una debilidad, lo convertían en su punto fuerte:
Eran más pequeñas, más menudas que los hombres, esto les generaba una inmensa velocidad y agilidad en la lucha que sus compatriotas no poseían, tanto que en algunos textos se las ha descrito como las de los pies de ligeros, con las mimas palabras que se definía a Aquiles que era considerado un semidios.
Tal era su fuerza que el mundo las temía.
Otras mujeres destacables son las vikingas, hay hoy día muestras de que en muchas expediciones participaban mujeres en las que se destacaba la rapidez y la agilidad que poseían en el combate.
Con esto quiero decir que me provoca gracia esta situación:
En el siglo XXI donde se busca tanto un supuesto feminismo donde la mujer es igual que el hombre, las propias feministas se invalidan.
En el siglo V antes de Cristo las mujeres luchaban para poder participar en competiciones contra hombres.
Hoy día, las feministas temen participar contra hombres o contra personas de sexo masculino porque no quieren esforzarse, y les da miedito romperse una uña.
¿Cuáles son las verdaderas feministas? ¿Las espartanas o las de la bandera de morado y los insultos en los labios? Yo ya he elegido y creo que cualquier persona sensata tomaría mi misma decisión.
Las competiciones deberían hacerse en torno a la habilidad:
Si una persona puede nadar cincuenta metros en quince segundos, todas las personas que puedan hacerlo en ese tiempo, sin importar ni su sexo, ni su género deberían participar en esta misma categoría.
Si puedes correr cien metros en veinte segundos, todas las personas que puedan hacerlo deberían estar en la misma categoría.
Esa es la clase de competición justa que las espartanas buscaban y la que debería mantenerse hoy día.
He conocido a mujeres más rápidas que hombres, a mujeres que lanzaban un balón de diez kilos más lejos que muchos hombres. Nuestras habilidades deportivas no se encuentran en lo que tenemos o no entre nuestras piernas, se encuentran en nuestra mente y en la forma en la que nos esforzamos para alcanzar la meta.
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